Cómo saber si el niño tiene síntomas de abuso

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El abuso sexual infantil nos parece un tema tan ajeno, que creemos que jamás podría suceder en nuestro entorno; porque como padres estamos muy atentos a nuestros pequeños. Existe una idea errónea de que ese tipo de situaciones se viven en determinadas clases sociales o con gente de niveles culturales humildes. Pero es un desacierto, chicos de cualquier estrato social corren peligro de sufrir un abuso sexual, porque en realidad no conocemos del todo el mundo que los rodea. Es muy común pensar que estos culpables de mentes retorcidas son personas extrañas o lejanas. Sin embargo, lo que no se difunde del todo es que la mayoría de abusadores puede estar mucho más cerca de lo que parece. Suelen ser parientes, amigos, conocidos de la familia o, en ocasiones también, hasta un maestro.

Cómo saber si el niño tiene síntomas de abuso / Foto: iStockphoto
Cómo saber si el niño tiene síntomas de abuso / Foto: iStockphoto

Nadie se encuentra absolutamente a salvo, pero también es cierto que no todos los chicos son propensos a ser víctimas; los victimarios estudian muy bien quiénes son a los que pueden someter y con quienes no tendrán éxito.

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Si últimamente has notado un comportamiento extraño en tu niño, debes estar atenta a estos indicios. En esta nota te contamos cómo son algunos de los síntomas que podría padecer un chico que fue o es abusado. De todas maneras, es imprescindible hacer una consulta con un psicólogo para desterrar cualquier duda o actuar enseguida en caso de ser necesario.

Señales que merecen atención

Las lesiones pueden ser tanto físicas como psicológicas. En el primer caso es más fácil detectarlas porque están a la vista. Las segundas se relacionan con el comportamiento y, por eso, muchas veces son más difíciles de descubrir. Especialmente, porque es común que los chicos no se animen a hablar debido a la vergüenza y a la culpa que sienten, lo que hace que para muchos papás pase inadvertido. El problema es que si no se busca una solución inmediata los daños pueden proyectarse a futuro, trayendo problemas graves en su vida adulta.

Los síntomas que se describen en los siguientes párrafos pueden manifestarse solos o de manera conjunta, y también van cambiando de acuerdo con la edad del niño.

-En menores de 6 años: hay manifestaciones de sexualidad inapropiadas para la edad, masturbación excesiva, besos sexualizados, dibujos y fantasías relacionados al hecho (a veces lo manifiestan a través de sus juegos), rechazo afectivo, conductas regresivas (como chuparse el dedo o hacerse pis en la cama), miedos y terrores nocturnos, rechazo a bañarse o excesiva higiene, aversión a determinadas personas, llantos desbordados. Respecto de los daños físicos, puede aparecer dolor al caminar o al sentarse, moretones y mordidas en la piel, infecciones o sangre en los genitales y el recto, ropa rota o manchada.

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-Entre los 6 y los 12: cambios drásticos de conducta, comportamientos sexuales precoces para su edad, ansiedad, depresión, miedos y fobias, fugas del hogar, aislamiento, falta de comunicación, problemas de concentración, bajo rendimiento en la escuela, pérdida de interés y fatiga constante.

-Mayores de 12 y adolescentes: baja autoestima, enojo con los familiares más cercanos (suele ser con la madre), sexualización de todas las relaciones, conductas sexuales compulsivas, drásticos cambios de humor, aislamiento o búsqueda de afecto excesiva, vocabulario inapropiado, trastornos alimentarios, depresión, ideas de suicidio, conductas fóbicas, hábitos autodestructivos como automutilación, drogas, alcoholismo o fugas de la casa, ausentismo escolar, sumisión o rebeldía extrema.

En caso de estar cerca de un niño que presenta estas características es imprescindible tomar cartas en el asunto y buscar ayuda rápidamente, tanto psicológica como legal. Hay madres que prefieren callar por vergüenza, por miedo, para que no las señalen o para que el niño no tenga que someterse a revisaciones incómodas. Pero ellas deben saber que no sólo es injusto que sus chicos no sean defendidos y amparados como se merecen, sino que se están volviendo cómplices. Por otra parte, están dejando que estas personas peligrosas puedan seguir aprovechándose de nuevas víctimas. Porque el arma de defensa más poderosa con la que cuentan los abusadores es el silencio.

Fuentes: http://biologiasegungolgix.blogspot.com.ar; http://educacion.uncomo.com y http://www.cristinabertelli.com.ar

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